28 de octubre de 2008

Descarga ilegal de música: un parásito poderoso.

Como ya expliqué en la entrada anterior, la descarga de música pudo desarrollarse de forma masiva gracias a la proliferación de los programas P2P, una vez se consolidó el MP3 como formato de audio por excelencia. Se explicó entonces que el pionero fue Napster (1999), cuyo cierre no impidió que aparecieran sucesivamente numerosos programas similares de descarga. Esto ha hecho que hoy día cientos de millones de personas en todo el mundo descarguen música de forma gratuita (y, por supuesto, ilegal) a través de software como Ares o eMule, líderes del sector. En cuanto a España, los datos no son muy favorables: el índice de piratería informática en 2007 fue del 43% (lo que supone un valor de 659 millones de euros en pérdidas), frente al 38% a nivel global y 35% en la UE, según un estudio encargado por la Business Software Alliance.

Las consecuencias se llevan haciendo notar desde el año 2001 en cuanto al descenso de la venta de música (de un 23% en 2003 respecto a 2000), perjudicando tanto a la industria discográfica como al propio Estado, quien recauda cierta cantidad de dinero en calidad de impuestos mediante la venta de música (ésta aporta casi un 1% del PIB nacional). Esto hizo que la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) estableciera recientemente un impuesto adicional (canon digital) para la venta de software informático, entre otros productos, para "compensar las pérdidas". Además, llevan a cabo desde hace varios años una campaña muy dura para la concienciación acerca de lo que supone la piratería, equiparándola incluso al robo de un coche, como vemos en el siguiente vídeo.


En cualquier caso, es innegable que la piratería ha provocado un aumento del paro en el sector y una mayor dificultad para que nuevos grupos de música puedan vivir de este negocio, al necesitar a unas discográficas que se encuentran sumidas en una profunda crisis que cada año se agudiza más. A este tipo de piratería debe sumarse la venta pública de copias ilegales de CDs, que abunda en la mayoría de ciudades y que apenas está perseguida en países menos desarrollados (si bien resulta evidente que no se logra erradicar en Occidente, más bien al contrario).

Sea como fuere, me gustaría poner sobre la mesa una pregunta que seguramente os hayáis hecho ya muchos de vosotros. Si millones de usuarios descargan música de forma ilegal a través de unos pocos programas P2P, ¿por qué no se actúa directamente contra estos servicios, como ya se hizo en su momento con Napster? Lo cierto es que existen algunos vacíos legales al respecto, que permiten que este software se "pinte" a sí mismo como una forma rápida de compartir ficheros entre dos usuarios, cuyos intercambios no responden a otra responsabilidad que a la suya propia (la de los usuarios). De esta forma, los programadores se cubren las espaldas frente a posibles acusaciones de distribución ilegal de material protegido y se sienten libres para fomentar la piratería de forma masiva.

Por supuesto, sería una tarea muy engorrosa y poco rentable el buscar, identificar y multar a cada usuario que descargue contenidos mediante estos programas para su uso privado, ya que incluso ellos mismos pueden también defender su inocencia llegado el momento. Sí, se han dado casos de sanciones, la descarga de música ilegal figura como un delito... pero hoy por hoy la realidad es ésta: no se puede luchar de manera efectiva contra esta forma de piratería. La industria de la música deberá adaptarse a este poderoso parásito.

La última imagen procede de http://www.pa-digital.com.pa/, los datos han sido obtenidos del mencionado informe del BSA y de éste ya anticuado archivo PDF.
Pincha aquí para ver la fuente de inspiración.

2 comentarios:

Marta González Coloma dijo...

El problema de la piratería es algo muy "personal", por llamarlo de alguna forma; y por eso, como dices, es difícil que se solucione, muy engorroso.

Sin embargo,supongo que los gobiernos podrán recurrir a otros métodos si quieren erradicarlo, pero, en mi opinión, la concienciación no va a servir para mucho: descargar música, películas... es una práctica totalmente normal y la mayor parte de la gente lo hace, si somos sinceros.

Ahora con la crisis se agudiza más el problema, y quizás, si las compañías discográficas comienzan a quebrar, la mejor solución sería que los artistas buscarán otros métodos para ganar dinero, ¿no? Podrían promocionar otro tipo de cosas, hacer hincapié en que la gente asista a sus conciertos,por ejemplo; porque los CDs está claro que ya no se venden como antes.

Buena entrada y sencilla explicación.

Un saludo de tu compañera,

Marta

Álex dijo...

¡Muchas gracias! Pues sí, es un tema bastante peliagudo. En alguna entrada (tal vez la siguiente) hablaré de cómo reaccionan los artistas ante la piratería (aparte de los que se quejan). Algunos grupos han optado por ofrecer sus discos vía descarga con bastante éxito, ya que cuando compras un CD, al artista le dan un 10% o así.

Cuando se hacen ricos es dando conciertos. Por eso, como dices, deben emplearse a fondo en sus giras y ofrecer buenos espectáculos a precios competitivos. Luego están los grupos como AC/DC, U2 y demás, que con precios prohibitivos van a seguir llenando estadios...