Mostrando entradas con la etiqueta Descargas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Descargas. Mostrar todas las entradas

22 de diciembre de 2008

El futuro de la descarga de películas: el P4P.

Hemos hablado mucho sobre el cine y series en Internet pero, ¿cuál es el futuro de todo esto? ¿Cómo van a ser los programas P2P dentro de unos años? No creo que saquen programas tan sofisticados como en Minority Report pero, poco a poco, la cosa se va a volver más automática. Netflix es un servicio en línea que ha dado el salto a la entrega electrónica de películas por Internet. El servicio recibe el nombre de Watch Now y, con él, los clientes accederían directamente al contenido sin costes adicionales. En post anteriores hablamos de Apple y Amazon, dos webs con un servicio parecido, pues ahora habría que añadirle MovieLink y CinemaNow. Hay ciertos problemas a la hora de hacer compatible los formatos de Internet y de televisión pero nos encontramos, realmente, ante el fin del videoclub.

El futuro del P2P ha sido bautizado como el P4P, que uno se pregunta “¿Dónde está el P3P?”. Este P4P (Participación Proactiva del Proveedor de red en P2P) permite compartir los ficheros que desees intercambiar desde los usuarios más cercanos. Con ello se consigue un mejor rendimiento y un menor consumo de tráfico. Se están realizando pruebas y se está viendo que la velocidad aumentará mucho. Este aumento, probablemente, llegaría al 200%. Eso quiere decir que con sólo hacer click ya tendríamos nuestra película descargada...

Por último, cabe hablar del programa OMEMO, que no es un programa de intercambio de archivos convencional sino un programa de archivos compartidos. Viene a ser como las carpetas compartidas del Messenger. pero en vez de archivos se comparte espacio en el disco, es decir, que los archivos se guardan en cualquier parte de la red, no en tu disco duro, haciendo con ello que tengas más espacio libre. Éstas son las cosas que nos encontraremos dentro de poco en Internet. Parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Estoy seguro de que dentro de poco podremos hacer cosas como ésta:

Fuentes: este artículo de Engadget.com y este otro de ElPaís.com.

4 de noviembre de 2008

Descarga legal de música: una lucha constante.

La semana pasada ya hablé del problema que supone la descarga ilegal de música vía internet y de la expansión que está viviendo. Hoy hablaré de su principal "contrapeso", por así decirlo: la descarga legal de música. En esencia son lo mismo, con la diferencia fundamental de que un producto es gratuito y el otro no. Uno beneficia a las discográficas y artistas y el otro no. Uno cumple los derechos de autor y el otro no. En definitiva: uno es legal y el otro no.
Lo cierto es que, a pesar de ser la descarga gratuita una práctica muy tentadora, cada vez más gente se decanta por la compra de arcvhivos MP3 en tiendas online. Así pues, muchas empresas que se han dedicado tradicionalmente a la venta de CDs (físicos), como es el caso de Amazon, han pasado a incluir un servicio de descarga de pago. Este método es más seguro y rápido (por lo general) que el ilegal, pero también más engorroso en cuanto a rquisitos, al exigir cuenta, tarjeta de crédito o empleo del sistema PayPal.
En cualquier caso, la descarga legal de música ha conseguido hacer frente a la piratería masiva, sobre todo desde que en 2004 se multiplicara por diez el empleo de esta práctica respecto al año anterior, facturando un total de 200 millones de canciones y generando 330 millones de dólares. La expansión que ha vivido desde entonces hasta ahora (hoy en día son varios cientos los sitios web que venden música en MP3) ha sido paralela a la de las descargas mediante móviles, que actualmente se muestran muy competitivos en este mercado.

Otro fuerte impulso a esta joven "industria" se lo dio el iTunes de Apple (de la mano de su exitoso iPod) que permite un acceso cómodo y rápido a su extensísimo store, ofreciendo además muestras de medio minuto de cada canción, así como un avanzado sistema de búsqueda. Las canciones tienen un precio de 0'99€, mientras que los álbumes (los que permiten su compra como tales) suelen costar 9'99€. En otras páginas intentan hacerle competencia, como Amazon, en la que los precios por canción oscilan entre 0'79$ y 0'99$ y hay álbumes por debajo incluso de los 5$, ofreciéndose además la posibilidad de emplear puntos Pepsi como método de pago. Finalmente, otro sitio web en auge es 7 Digital, con precios similares al iTunes.

Es de suponer que, en vistas del negocio que se está generando en torno a la descarga legal de música, cada vez más compañías se sumen a este servicio, en una constante lucha contra aquellas empresas que lo ofrecen de forma gratuita. ¿Qué mejoras, rebajas, ofertas e innovaciones atraerán más clientes en un futuro?

Datos obtenidos de un informe ya no disponible de IFPI.
Para profundizar másen cuestiones de ética y derechos de autor, visita Pro-Music.
Para conocer más a fondo cómo se descarga música en iTunes, observa este vídeo.

28 de octubre de 2008

Descarga ilegal de música: un parásito poderoso.

Como ya expliqué en la entrada anterior, la descarga de música pudo desarrollarse de forma masiva gracias a la proliferación de los programas P2P, una vez se consolidó el MP3 como formato de audio por excelencia. Se explicó entonces que el pionero fue Napster (1999), cuyo cierre no impidió que aparecieran sucesivamente numerosos programas similares de descarga. Esto ha hecho que hoy día cientos de millones de personas en todo el mundo descarguen música de forma gratuita (y, por supuesto, ilegal) a través de software como Ares o eMule, líderes del sector. En cuanto a España, los datos no son muy favorables: el índice de piratería informática en 2007 fue del 43% (lo que supone un valor de 659 millones de euros en pérdidas), frente al 38% a nivel global y 35% en la UE, según un estudio encargado por la Business Software Alliance.

Las consecuencias se llevan haciendo notar desde el año 2001 en cuanto al descenso de la venta de música (de un 23% en 2003 respecto a 2000), perjudicando tanto a la industria discográfica como al propio Estado, quien recauda cierta cantidad de dinero en calidad de impuestos mediante la venta de música (ésta aporta casi un 1% del PIB nacional). Esto hizo que la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) estableciera recientemente un impuesto adicional (canon digital) para la venta de software informático, entre otros productos, para "compensar las pérdidas". Además, llevan a cabo desde hace varios años una campaña muy dura para la concienciación acerca de lo que supone la piratería, equiparándola incluso al robo de un coche, como vemos en el siguiente vídeo.


En cualquier caso, es innegable que la piratería ha provocado un aumento del paro en el sector y una mayor dificultad para que nuevos grupos de música puedan vivir de este negocio, al necesitar a unas discográficas que se encuentran sumidas en una profunda crisis que cada año se agudiza más. A este tipo de piratería debe sumarse la venta pública de copias ilegales de CDs, que abunda en la mayoría de ciudades y que apenas está perseguida en países menos desarrollados (si bien resulta evidente que no se logra erradicar en Occidente, más bien al contrario).

Sea como fuere, me gustaría poner sobre la mesa una pregunta que seguramente os hayáis hecho ya muchos de vosotros. Si millones de usuarios descargan música de forma ilegal a través de unos pocos programas P2P, ¿por qué no se actúa directamente contra estos servicios, como ya se hizo en su momento con Napster? Lo cierto es que existen algunos vacíos legales al respecto, que permiten que este software se "pinte" a sí mismo como una forma rápida de compartir ficheros entre dos usuarios, cuyos intercambios no responden a otra responsabilidad que a la suya propia (la de los usuarios). De esta forma, los programadores se cubren las espaldas frente a posibles acusaciones de distribución ilegal de material protegido y se sienten libres para fomentar la piratería de forma masiva.

Por supuesto, sería una tarea muy engorrosa y poco rentable el buscar, identificar y multar a cada usuario que descargue contenidos mediante estos programas para su uso privado, ya que incluso ellos mismos pueden también defender su inocencia llegado el momento. Sí, se han dado casos de sanciones, la descarga de música ilegal figura como un delito... pero hoy por hoy la realidad es ésta: no se puede luchar de manera efectiva contra esta forma de piratería. La industria de la música deberá adaptarse a este poderoso parásito.

La última imagen procede de http://www.pa-digital.com.pa/, los datos han sido obtenidos del mencionado informe del BSA y de éste ya anticuado archivo PDF.
Pincha aquí para ver la fuente de inspiración.